renrenik
19/11/05, 15:08:04
Que tal colegas literarios, aqui les dejo, un pequeño fragmento de este libro, su autora es Valérie Tasso, en un principio me esperaba mas de este libro, crei que era una novela, por lo que decia la introducción, bono sin más ni más aqui les dejo este fragmento.
30 de marzo de 1997
Por fin me voy a francia con mi abuela, mi querida mami. Tras los achuchones eternos y muchos besos húmedos en ambas mejillas, voy a deshacer mi maleta en el cuarto que cuidadosamente me ha preparado. Cenamos tranquilas las dos y luego salgo a dar una vuelta por el pueblo y los alrededores. Llovió mucho la vispera, y el aire huele a limpio esta noche. He decidido ir al cementerio. Para mi es un lugar especial, y más aun cuando todo está oscuro y silencioso. Necesito meditar. Cuando llego, el olor de la tierra empieza a cosquillarme la nariz, como si todos aquellos cadáveres la hubiesen alimentado con sus carnes y huesos, adquiriendo asi más caracter y personalidad. Una tumba enorme, preciosa, de mármol, me llama de repente poderosamente la atención, y no puedo evitar acercarme a ella y ponerme a acariciar el mármol frio. Este contacto es muy singular pero me procura inmediatamente consuelo y paz. Y me imagino que el colmo de esta situación seria burlar a la muerte practicando la vida misma, es decir, hacer el amor aqui mismo.
Unas ramas que crujen o alguien que pisa las hojas caÃ*das me sacan de repente de mi abstracción. Podria ser mi imaginación, que me juega unos de sus trucos, y decido no inmutarme hasta discernir una luz. Estoy asustada, pero también siento curiosidad, y voy acercandome hacia la luz, cada vez más grande, como una luna gigante caida del cielo. Parece una linterna. El saber que no estoy sola me hace temblar un poco, y noto que mis manos se van poniendo húmedas, no se si por el miedo o por la excitación. Súbitamente, llegan hasta mi unas voces. Las silueta de dos hombres se vuelven cada vez más nÃ*tidas y constato que están excavando enmedio del cementerio. Uno de ellos ha notado mi presencia:
--¿Hay alguien ahÃ*?
Me acerco un poco más y me pongo justo enfrente de la linterna.
--Perdone. He oÃ*do ruidos y he venido hasta aqui para ver lo que pasaba.
---No son horas para visitar un cementerio, señorita---me hace notar uno de ellos, apuntandome de arriba abajo con la linterna--¡no es supersticiosa!
--¿Porque me dice eso? no creo en los muertos vivientes, ¿save?
Los 2 hombres se echan a reir.
---Mañana hay un entierro y por eso estamos excavando un fosa a estas horas--me dice el otro.
Al fijarme en sus pantalones noto que estan abultados. Él nota mi mirada y comenta:
--La naturaleza humana no se calma nunca, incluso ene stos lugares.
M e observa minusiosamente y como mis ojos ya se han ido acostumbrando a la oscuridad, puedo ver como cambia su expresion, aunque no distingo muy bien su rostro.
Llevo una falda larga, negra, un top ajustado de manga corta pero con cuello alto, del mismo color, y unas sandalias. A pesar dee estar totalmente tapada, la tela de mi ropa es muy fina, y un poco de aire picaron invade mi cuerpo. Mis pezones se contraen derepente y noto como mi respiración se va a celerando cada vez más. Por el silencio que pesa en este lugar, tengo la sensación de que los dos hombres la pueden oir, y ´pueden apreciar mis pechos encerrados en aquel top.
Uno de ellos se acerca de repente, empieza a tocarme suavemente el pelo, a acariciarme la cara, y me introduce dos dedos en la boca.
---¡chupamelos!--me va susurrando.
Obedezco. El otro se ha puesto detras de mÃ*, meneandome le trasero con las manos sucias de barro; la tierra esta mojada por la fuerte lluvia de la vispera. Me sube la falda y me quita las bragas, llevandoselas a la cara para olerlas.
--Tú si hueles a vida, cariño--dice, exitado.
Se agacha para coger un poco más de la tierra de han estado sacando a medida que excavaban. Empieza a masajearme el traserocon ella, con más energia. Yo sigo chupando los dedos de su compañero, pasando mi lengua entre cada uno de ellos. Sus manos tienen un olor curioso, son manos de trabajador; la rugosidad de su piel lo ha traicionado.
El otro se baja los pantalones, coge su pene con la mano derecha y empieza a masturbarse, mirandome el trasero con la linterna.
--¡Tienes un culo de vicio, nena!
Yo, a pesar de no verle la cara, puedo sentir el frenesi con el cual se menea y eso me exita un poco más. A partir de ese momento, me atan las manos con una cuerda, luego, uno de ellos me tumba en el suelo, al lado del agujero que han hecho para el entierro, y mi cabeza queda suelta en el vacÃ*o, de modo que puedo ver el fondo de la tumba. Noto que uno de ellos se libera cuando un anorme calor inunda mi vientre. El otro me pone la linterna en plena cara, como si de un interrogatorio se tratara.
--¡Seguro que le gusta!
El de la linterna me coge de repente la cabeza, con violencia y me pone su sexo en la boca. El contacto con mi saliva le hace correrse enseguida, mojándome el paladar y las encÃ*as. Pierdo el conocimiento.
No sé cuanto tiempo pasa después, minutos, quizá horas. Me levanto, todo el cuerpo me duele. Parece un sueño. Estoy totalmente sola y sucia. Aparte de eso, no quedan huellas de nada y la cuerda ha desaparacido. Decido volver a casa.
Espero que les haya gustado, saludos, bye
30 de marzo de 1997
Por fin me voy a francia con mi abuela, mi querida mami. Tras los achuchones eternos y muchos besos húmedos en ambas mejillas, voy a deshacer mi maleta en el cuarto que cuidadosamente me ha preparado. Cenamos tranquilas las dos y luego salgo a dar una vuelta por el pueblo y los alrededores. Llovió mucho la vispera, y el aire huele a limpio esta noche. He decidido ir al cementerio. Para mi es un lugar especial, y más aun cuando todo está oscuro y silencioso. Necesito meditar. Cuando llego, el olor de la tierra empieza a cosquillarme la nariz, como si todos aquellos cadáveres la hubiesen alimentado con sus carnes y huesos, adquiriendo asi más caracter y personalidad. Una tumba enorme, preciosa, de mármol, me llama de repente poderosamente la atención, y no puedo evitar acercarme a ella y ponerme a acariciar el mármol frio. Este contacto es muy singular pero me procura inmediatamente consuelo y paz. Y me imagino que el colmo de esta situación seria burlar a la muerte practicando la vida misma, es decir, hacer el amor aqui mismo.
Unas ramas que crujen o alguien que pisa las hojas caÃ*das me sacan de repente de mi abstracción. Podria ser mi imaginación, que me juega unos de sus trucos, y decido no inmutarme hasta discernir una luz. Estoy asustada, pero también siento curiosidad, y voy acercandome hacia la luz, cada vez más grande, como una luna gigante caida del cielo. Parece una linterna. El saber que no estoy sola me hace temblar un poco, y noto que mis manos se van poniendo húmedas, no se si por el miedo o por la excitación. Súbitamente, llegan hasta mi unas voces. Las silueta de dos hombres se vuelven cada vez más nÃ*tidas y constato que están excavando enmedio del cementerio. Uno de ellos ha notado mi presencia:
--¿Hay alguien ahÃ*?
Me acerco un poco más y me pongo justo enfrente de la linterna.
--Perdone. He oÃ*do ruidos y he venido hasta aqui para ver lo que pasaba.
---No son horas para visitar un cementerio, señorita---me hace notar uno de ellos, apuntandome de arriba abajo con la linterna--¡no es supersticiosa!
--¿Porque me dice eso? no creo en los muertos vivientes, ¿save?
Los 2 hombres se echan a reir.
---Mañana hay un entierro y por eso estamos excavando un fosa a estas horas--me dice el otro.
Al fijarme en sus pantalones noto que estan abultados. Él nota mi mirada y comenta:
--La naturaleza humana no se calma nunca, incluso ene stos lugares.
M e observa minusiosamente y como mis ojos ya se han ido acostumbrando a la oscuridad, puedo ver como cambia su expresion, aunque no distingo muy bien su rostro.
Llevo una falda larga, negra, un top ajustado de manga corta pero con cuello alto, del mismo color, y unas sandalias. A pesar dee estar totalmente tapada, la tela de mi ropa es muy fina, y un poco de aire picaron invade mi cuerpo. Mis pezones se contraen derepente y noto como mi respiración se va a celerando cada vez más. Por el silencio que pesa en este lugar, tengo la sensación de que los dos hombres la pueden oir, y ´pueden apreciar mis pechos encerrados en aquel top.
Uno de ellos se acerca de repente, empieza a tocarme suavemente el pelo, a acariciarme la cara, y me introduce dos dedos en la boca.
---¡chupamelos!--me va susurrando.
Obedezco. El otro se ha puesto detras de mÃ*, meneandome le trasero con las manos sucias de barro; la tierra esta mojada por la fuerte lluvia de la vispera. Me sube la falda y me quita las bragas, llevandoselas a la cara para olerlas.
--Tú si hueles a vida, cariño--dice, exitado.
Se agacha para coger un poco más de la tierra de han estado sacando a medida que excavaban. Empieza a masajearme el traserocon ella, con más energia. Yo sigo chupando los dedos de su compañero, pasando mi lengua entre cada uno de ellos. Sus manos tienen un olor curioso, son manos de trabajador; la rugosidad de su piel lo ha traicionado.
El otro se baja los pantalones, coge su pene con la mano derecha y empieza a masturbarse, mirandome el trasero con la linterna.
--¡Tienes un culo de vicio, nena!
Yo, a pesar de no verle la cara, puedo sentir el frenesi con el cual se menea y eso me exita un poco más. A partir de ese momento, me atan las manos con una cuerda, luego, uno de ellos me tumba en el suelo, al lado del agujero que han hecho para el entierro, y mi cabeza queda suelta en el vacÃ*o, de modo que puedo ver el fondo de la tumba. Noto que uno de ellos se libera cuando un anorme calor inunda mi vientre. El otro me pone la linterna en plena cara, como si de un interrogatorio se tratara.
--¡Seguro que le gusta!
El de la linterna me coge de repente la cabeza, con violencia y me pone su sexo en la boca. El contacto con mi saliva le hace correrse enseguida, mojándome el paladar y las encÃ*as. Pierdo el conocimiento.
No sé cuanto tiempo pasa después, minutos, quizá horas. Me levanto, todo el cuerpo me duele. Parece un sueño. Estoy totalmente sola y sucia. Aparte de eso, no quedan huellas de nada y la cuerda ha desaparacido. Decido volver a casa.
Espero que les haya gustado, saludos, bye