24/10/04, 14:26:02
Ford...
Dios...
Y las mujeres...
Henry Ford muere y llega al Cielo. En la puerta, San Pedro lo recibe y le dice: -Bien, tu fuiste una persona buena y... ni hablar de tu invención, la cadena de montaje para automóviles... ¡cambió el mundo! Como recompensa, te permitiré pasear a voluntad en el Cielo.
Ford piensa por un momento y solicita: -Yo quiero estar junto a Dios por un rato.
Entonces, San Pedro le pide a un ángel que acompañe a Ford a la sala privada del Todopoderoso.
Ford entra en la sala y le pregunta a Dios con reverencia: -Señor Todopoderoso, cuando inventaste a la mujer, ¿en qué pensabas?
-¿Qué quieres decir con eso?-, pregunta el Todopoderoso.
-Bueno Señor, hay grandes problemas en el proyecto de tu invención:·No existe ningún modelo económico.
·Hace mucho ruido cuando se calienta.
·El mantenimiento es extremadamente caro.
·Necesita constántemente de pintura.
·Tiene que parar 5 dÃ*as de cada 28.
·El sistema se tapa y es necesario anularle algunos tramos.
·Antes del primer tercio de su vida se le caen las defensas delanteras y traseras.
·Las vestiduras se cuartean a los pocos kilómetros.
·El consumo de combustible es asombroso.
·Es muy lento comparado con el otro modelo que hiciste. -Y éstos son sólo algunos de los problemas...-, concluye Ford.
Dios va al Supercomputador Celestial, hace click en un Ã*cono de la pantalla y, casi instantáneamente, aparece un listado.
Lee el informe, se vuelve hacia Ford y le dice: -Puede ser que mi proyecto tenga problemas como tú bien dices. Pero en este preciso momento...
¡hay más hombres montados en mi invento que en el tuyo!
Dios...
Y las mujeres...
Henry Ford muere y llega al Cielo. En la puerta, San Pedro lo recibe y le dice: -Bien, tu fuiste una persona buena y... ni hablar de tu invención, la cadena de montaje para automóviles... ¡cambió el mundo! Como recompensa, te permitiré pasear a voluntad en el Cielo.
Ford piensa por un momento y solicita: -Yo quiero estar junto a Dios por un rato.
Entonces, San Pedro le pide a un ángel que acompañe a Ford a la sala privada del Todopoderoso.
Ford entra en la sala y le pregunta a Dios con reverencia: -Señor Todopoderoso, cuando inventaste a la mujer, ¿en qué pensabas?
-¿Qué quieres decir con eso?-, pregunta el Todopoderoso.
-Bueno Señor, hay grandes problemas en el proyecto de tu invención:·No existe ningún modelo económico.
·Hace mucho ruido cuando se calienta.
·El mantenimiento es extremadamente caro.
·Necesita constántemente de pintura.
·Tiene que parar 5 dÃ*as de cada 28.
·El sistema se tapa y es necesario anularle algunos tramos.
·Antes del primer tercio de su vida se le caen las defensas delanteras y traseras.
·Las vestiduras se cuartean a los pocos kilómetros.
·El consumo de combustible es asombroso.
·Es muy lento comparado con el otro modelo que hiciste. -Y éstos son sólo algunos de los problemas...-, concluye Ford.
Dios va al Supercomputador Celestial, hace click en un Ã*cono de la pantalla y, casi instantáneamente, aparece un listado.
Lee el informe, se vuelve hacia Ford y le dice: -Puede ser que mi proyecto tenga problemas como tú bien dices. Pero en este preciso momento...
¡hay más hombres montados en mi invento que en el tuyo!